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QUÉ DIFÍCIL ES PONERLE UN PRECIO A MI VIVIENDA

¡No sé que precio ponerle a mi vivienda! Esta frase la escuchamos muy a menudo, y no te preocupes, porque es lo más normal. ¿Cómo puedes saber en qué precio vender tu vivienda? En este vídeo te damos algunas pequeñas pistas.

 

QUÉ DIFÍCIL ES PONERLE UN PRECIO A MI VIVIENDA

 

Calcular el valor de una vivienda es una operación complicada que requiere tener en cuenta muchos parámetros y condicionantes al mismo tiempo.

Incluso cuando hayamos establecido un valor, basándonos en los datos objetivos de referencia disponibles y en los criterios de cálculo establecidos, la decisión final será exclusivamente del propietario.

El valor emocional que puede tener para nosotros una vivienda no es medible. Lo que sí se puede establecer de una forma razonablemente exacta y para un plazo limitado en el tiempo es el valor que le atribuirán los potenciales compradores; es lo que se denomina “Valor Actual de Mercado”.

Para valorar una vivienda lo primero que tenemos que saber es el precio al que se han vendido inmuebles de parecidas características en esa misma zona. Cuanto más exacto sea el parecido y menor tiempo haya pasado desde que se vendieron, mayor validez como referencia tendrá para el que hace la valoración.

La mejor comparación sin duda, será con una vivienda con la misma superficie y estado de conservación que se haya vendido hace menos de 3 meses, por ejemplo, en nuestro mismo edificio.

A partir de ahí, todo son semejanzas relativas que deberán estar sujetas a los correspondientes coeficientes de ponderación.

Podemos afirmar que el valor de una vivienda depende fundamentalmente de los siguientes factores:

  • Localización; que implica la existencia de determinados servicios, dotaciones en infraestructuras en su entorno.
  • Calidades del edificio o de la urbanización en que se encuentra ubicada; así como de la propia vivienda que se valora.
  • La superficie total y el número de estancias del inmueble.
  • Y, finalmente, el estado de conservación, tanto del propio edificio o urbanización como de la vivienda en sí.

A partir de estos parámetros, cualquier otro equipamiento o característica puede afectar de forma más o menos significativa a la valoración final.

¡Ojo! No debemos confundir el precio real al que se ha vendido una vivienda con el precio que se pida por ella.

Los precios que vemos en los portales inmobiliarios de internet o en las secciones de anuncios inmobiliarios en la prensa sólo sirven para saber el precio que a esos propietarios de esos inmuebles les gustaría obtener. Expresan un deseo; no constatan fehacientemente una realidad, no tienen en cuenta datos reales sino el conjunto de deseos expresados por los otros propietarios presentes en el portal.

También existen los precios de referencia que publican entidades como el Registro de la Propiedad. Hay que tenerlos muy en cuenta, sin olvidar que pueden estar distorsionados en este caso por la costumbre tan arraigada en nuestro país de no reflejar en la escritura de compraventa el precio real que se ha pagado por inmueble, con la finalidad obvia de ahorrarse un porcentaje de los impuestos.

Esta es una circunstancia cada vez más infrecuente y cuya total desaparición contribuirá a una mayor transparencia y fiabilidad en las valoraciones y tasaciones de inmuebles.

Por último, a día de hoy, y por las circunstancias citadas, son los profesionales inmobiliarios de la zona donde se encuentra la vivienda o inmueble a valorar quienes mejor facultados están para fijar un precio objetivo y realista de mercado; porque ellos conocen de primera mano y en tiempo real, el precio que se está pagando por las viviendas de la zona.

Un agente inmobiliario profesional incluso podrá ayudarle a determinar el tiempo que tardará en venderse su vivienda o inmueble en función del precio final que decida usted ponerle como legítimo propietario.

Busque un asesor inmobiliario consultor que se haya formado en la valoración de inmuebles y que utilice con comodidad algunas de las sofisticadas herramientas tecnológicas disponibles.

Tenga en cuenta que los compradores entienden mal y se aprovechan de los propietarios que no tienen las ideas claras sobre el valor de su vivienda. Si no toma la decisión correcta sobre el precio inicial y se ve obligado a bajar el precio a continuación porque su vivienda no se vende, el mercado especulará con la posibilidad de que usted tenga que bajar aún más el precio. En consecuencia, los compradores interesados podrán caer en la tentación de esperar indefinidamente a que se produzcan las próximas bajadas; y eso puede convertirse en un círculo vicioso que le conduzca a malvender finalmente su propiedad.

Esperamos que este artículo te sirva de ayuda para saber qué hacer a la hora de vender tu vivienda.

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